El uxoricidio de anoche
El Día
4 de Febrero de 1901
Anoche poco antes de las 9 se produjo en la Avenida Rondeau
casi esquina Cerro Largo, una tragedia de celos, a cuyo respeto nuestro
repórter de policía ha recogido en el sitio del suceso los siguientes detalles.
Antecedentes
Enrique Rondeau, oriental, de 32 años de edad, zapatero, de
regular estatura, grueso, tez morena, bronceada, con reputación de buen
guitarrista, contrajo, hará cosa de 14 años, matrimonio con Josefa Cancela,
española, natural de la Coruña, planchadora, que contaba actualmente de 28 a 30
años.
El carácter de Josefa, expansivo y bullanguero, no se avenía
con el de Rondeau, grave y silencioso, de manera que pocos meses después del
matrimonio habíase ya producido varias escenas conyugales sin mayores
consecuencias.
La maternidad no modifico el carácter de Josefa, resultando
de esto que el hogar se convirtió en un infierno. Rondeau principio con razón o
sin ella a dudar de la fidelidad de su esposa, a quien muchas veces sorprendió
en íntimos coloquios con vecinos, circunstancia que lo determinó a cambiar
frecuentemente de domicilio; pero a pesar de todo los mal avenidos cónyuges
permanecieron juntos hasta hace unos 26 meses, época en que Rondeau afrontó
resueltamente las contingencias de una completa separación.
La conducta
de Josefa - Los celos de Rondeau
No obstante la diversidad de caracteres, Rondeau quería a su
esposa lo mismo, que el primer día de su matrimonio de modo que se decidió a
vigilarla firmemente resuelto a impedir que se entregase a una vida licenciosa
y desde entonces fue la sombra de Josefa adquiriendo a poco de su separación el
convencimiento de aquella faltaba sin reparos a los deberes conyugales.
Advirtió a Josefa que estaba al tanto de sus infidelidades y hasta buscó el
apoyo de la autoridad policial para hacer entrar en vereda a su consorte, pero
como en esos asuntos nada tienen que ver la policía, se le aconsejó que
acudiera a los jueces y acumulando pruebas de la conducta desordenada de Josefa
tratara de obtener su reclusión. No lo hizo ignoramos por que causa.
Última
denuncia
El viernes último, Rondeau se presentó en la comisaría de la
3ª denunciando al comisario Sanguinetti algunos trapicheos de su esposa. El
referido funcionario le respondió que no tenía jurisdicción en desavenencias
matrimoniales y como observara que Rondeau se hallara sumamente nervioso y
agitado, le aconsejó calma y prudencia terminando así la entrevista.
El
uxoricidio
Josefa Cancela vivía en una casa de inquilinato situada en
la calle Cerro Largo núm 283, teniendo a su cargo los tres hijos del
matrimonio; Teresa de 12 años, Enrique de 7 y Alberto de 6. Anoche a las 8 ½
Rondeau después de una corta visita a aquellos invito a su esposa a dar un
paseo, manifestándole que tenía que decirle algo que no debían escuchar los
vecinos. Josefa accedió a la petición de Rondeau y salió con él, vistiendo un
traje oscuro y zapatos de cabritilla.
Al llegar el matrimonio precisamente a la esquina de
Rondeau, se detuvieron principiando a discutir con acaloramiento, tanto que el
joven José Lasala que iba a golpear en la puerta de la casa señalada con el núm
203 donde vive su amigo el señor Saturno Irureta Goyena, se detuvo y pudo
escuchar algo de aquel violento diálogo: recriminaciones, consejos,
advertencias hechas en tono airado y las respustas atrevidas de Josefa.
Creyendo Lasala que la cosa no pasaría de ahí, golpeó la puerta
y en momentos que abrió el referido Irureta Goyena, se oyó una fuere
detonación, a tiempo que se veía a Josefa caer como fulminada. A pesar de la
sorpresa de ambos jóvenes, corrieron en auxilio de la herida, que no daba
señales de vida y con razón pues, más tarde pudo comprobarse que la muerte habíase
producido instantáneamente a consecuencia de haber el proyectil interesado el
corazón.
Captura de
Rondeau
Realizado el
uxoricidio, Rondeau se alejó sin mayores apresuramientos, tomando por la calle
Cerro Largo con dirección al centro. Poco antes de legar a la Avenida La Paz,
el comisario Sanguinetti que había sentido la detonación, saliendo a la calle
sin sombrero, detuvo al malhechor que no opuso la más mínima resistencia.
Entregó el arma, un revolver Smith de 9 milímetros de
calibre, y marchó a la comisaría, distante una cuadra del sitio del suceso,
quedando allí rigurosamente incomunicado.
El Juez de
Instrucción – Declaraciones
El doctor Piñeyro acudió al lugar del hecho con su
proverbial actividad, así como el inspector de policías de 1ª zona, coronel
Labadie y el sub inspector señor Vila.
Tan pronto como el cadáver fue reconocido por el médico
forense de servicio doctor Ramazo, el Juez de Instrucción dispuso se le
condujera a la comisaría citándose a los dos únicos testigos presénciales; los
señores Lasala e Irureta Goyena, que anoche mismo prestaron declaración.
