lunes, 9 de febrero de 2015

Importante pesquisa

Importante pesquisa

El Día.
27 de enero de 1906.

H
ará próximamente un mes, el Sr. Jefe de la Policía de Investigaciones Don Juan Levratto, se enteró por telegramas publicados en la prensa con procedencia de Santa Ana, que en la frontera brasilera circulaban en gran cantidad billetes falsos de 50.000 reis y deseando tomar una participación activa para el descubrimiento de esa falsificación, llamo a su presencia al Inspector Don Salvador Russo con quien tuvo un cambio de ideas al respecto, resolviendo de común acuerdo que varios empleados a sus órdenes hicieran por tierra continuas viajes fingiéndose comisionistas viajeros con el fin de ver si alguno de ellos se encontraba a mano con los circuladores para proceder a su arresto. Al mismo tiempo, dispusieron ejercer severa vigilancia sobre todo sujeto radicado en ésta y que ofreciera sospechas como circulador de monedas, de esos que ya han tenido que ventilar cuentas con la policía del país y del extranjero.


Como se esperaba, la adopción de tales medidas obtuvo un resultado por demás satisfactorio, como se verá a continuación.

Entre los sujetos vigilados, se encontraba un tal Juan Carlini, que hará próximamente un año salió de la ciudad de Buenos Aires con dirección al Brasil, conduciendo billetes de esta nación, falsificados, y debido a un ardid de los que hubieron de comprarlos, se vio obligado a abandonarlos, huyendo de la autoridad policial acto continúo.

Como de la vigilancia que se observaba contra Carlini se hubiera comprobado que hacia frecuentes viajes a la Estación del Ferrocarril Central, donde en uno de ellos trabó relaciones con un señor desconocido, que a juzgar por su indumentaria demostraba ser habitantes de nuestra campaña, los señores Levratto y Russo acordaron llamar al último para interrogarlo acerca de las relaciones que lo ligaban a Carlini, obteniendo como única respuesta que lo desconocía en absoluto y sólo se le había aproximado ofreciéndole en venta billetes brasileños de curso legal a un precio inferior al del cambio corriente. Agregó que él no rehusó el negocio propuesto por Carlini por considerarlo conveniente a sus intereses.

Ante tal declaración, los señores Levratto y Russo se convencieron de que los billetes ofrecidos en venta eran falsos, por lo cual resolvieron hacerlo saber al futuro comprador para librarlo de la estafa que contra él se tramaba, conviniendo al mismo tiempo que debía aceptar la operación para facilitarle a la policía la ocasión de tomar en fragante delito a los falsificadores.

El señor Mariano González, que así resultó llamarse el desconocido no tuvo inconveniente en aceptar la proposición de los señores Levratto y Russo y a tal efecto se entrevistó de nuevo con Carlini para ultimar el negocio, y entonces éste último le presentó al individuo Sebastián Frasea, diciéndole que era con éste con quien debía entenderse por ser el verdadero dueño de los billetes ofrecidos en venta.

Frasca concertó la operación con González a condición de que los billetes se los entregaría en un paraje oculto, cláusula que rechazó González por indicación de los señores Levratto y Russo. Ante tal actitud, Frasca reaccionó y le propuso realizar la venta en el murallón existente en la calle Miguelete frente a la estación del ferrocarril Central donde ambos se dirigieron seguidos por los sabuesos de la policía de Investigaciones, que obedeciendo las órdenes de sus jefes no los perdían de vista.

En el preciso momento que Frasca entregaba a González un paquete de cien billetes de 50.000 reis cada uno y le decía tener para vender ochocientos más, le echaron el guante y condujeron a esta oficina a comprador y vendedor para efectuar la declaraciones indispensables.

Una vez en la Oficina de Investigaciones, Frasca no negó haber intentado vender los billetes en cuestión a González, pero agregó que ellos eran de propiedad de Juan Carlini quien se los dio para negociarlos. Aprehendido Carlini y sometido a un interrogatorio, expresó ser cierto que le había ofrecido en venta unos billetes a González, pero que lo hizo por encargo de Frasca.

Ahora bien: después de activas y hábiles investigaciones al respecto, la policía de Investigaciones obtuvo el convencimiento de que esos billetes son de la misma clase de los que, como ya dejamos dicho, intento vender en el Brasil Carllini y los cuáles sacaba de la ciudad de Buenos Aires donde se hace la falsificación y se entrega para la circulación.

Esta última circulación ha movido al señor Levratto para ponerse en comunicación con el señor Rossi, Comisario de Investigaciones de Buenos Aires, a objeto de poder apresar la placa y demás útiles de que hacían uso los falsificadores.

Por nuestra parte, hemos tenido ocasión de tener en nuestras manos uno de esos billetes y podemos afirmar que es de un parecido casi análogo a los legítimos. En lo único que se diferencia de éstos, es en la calidad del papel, que resulta algo inferior. Teniendo en cuenta estas circunstancias, es dable suponer que en la actualidad ellos circularan en el Brasil en gran cantidad, pues como dejamos dicho es muy difícil su comprobación.


No hay comentarios:

Publicar un comentario