lunes, 20 de abril de 2015

El crimen de la calle Agraciada (XII)

El crimen de la calle Agraciada

(XII)

La prisión de Bertoni
El Día.        
20 de diciembre de 1906.
La primera prisión que realizó la policía a raíz de la muerte de Habbeger fue la de Mario Bertoni, el cual se encuentra todavía detenido, a disposición del Juez de Instrucción.
Motivo la actitud de la policía ciertas sospechas manifestadas por parientes de Habbeger. Estos sostenían que Bertoni estaba profundamente resentido con su deudo; que alguna vez se le había oido manifestar que por culpa de aquél se había “comido dos años de cárcel”.
La explicación del dicho y de los hechos se da así. Se cuenta que Bertoni estaba procesado por un robo e n circunstancias que la justicia llamó a Habbeger para preguntarle datos. Y Habbeger no tuvo empacho en declarar que los artículos robados le habían sido vendidos por Bertoni (hijo). Lo que, naturalmente, incomodó bastante al acusado que esperaba por lo menos, que su amigo alegase absoluta ignorancia.
No obstante este desagradable antecedente Bertoni mantenía relaciones bastantes estrechas con Habbeger. Esto hizo que la policía abrieses el ojo. Recordó la conducta del sospechado, no era de las más recomendables. Aunque en la actualidad estaba entregado al pacifico comercio de compra y venta, donde apenas solía incurrir de vez en cuando en la adquisición de objetos mal habidos, se tenía bien presente que había sido procesado y penado por robo. Supo además la intervención que había tenido Bertoni en la historia de la caja de Habbeger: no solo había servido de intermediario para la compra, sino que más tarde había sido llamado para arreglarla, afirmando las malas lenguas que después de desarmar y volver a armar el mecanismo resultó que la caja había quedado con dos cerraduras inservibles de las tres que tenía. Con estos antecedentes se procedió sin más trámite a la prisión.
Siguiendo la pesquisa se llegó a averiguar por el propio dependiente de Bertoni, que la mañana del crimen se había levantado contra su voluntad a las 5 ½ de la mañana. Era esa la hora en que sonaba el despertador y la misma en que se levantaba el dependiente continuando en la cama Bertoni. Pero ese día, cuando el dependiente saltó de la cama el patrón ya estaba vestido.
Pero este detalle, que en el primer momento pareció concluyente, se vino abajo poco después. Resulta que Bertoni, no obstante su madrugon, probó que a la hora del crimen estaba en su casa. No solo lo dice el dependiente con el cual lateó toda la mañana, sino que lo confirma una sirvienta del fondo de la casa con quien conversó también bastante rato. Solo ya tarde salió a la calle y fue a la carpintería de su padre, donde se encontró con su amigo Díaz.
La policía ha tenido que renunciar a la idea de que Bertoni (hijo), sea autor principal n la muerte de Habbeger. Pero cree que puede ser un instigador del crimen. El empeño que puso Bertoni en hacerse notar en su casa a la hora en que se cometió el asesinato lo considera como un rasgo hábil de un profesional para preparar su cuartada.
Bertoni es un hombre de unos treinta años, bien parecido, que viste correctamente. Se ha caracterizado por la altanería y hasta la insolencia con que ha tratado a la policía. Pero esta vez según los propios investigadores, se muestra respetuoso muy hasta humilde.
Estas son las razones porque está preso Bertoni.


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