El crimen de Molles
El Día
21 de Abril de 1902
Se tiene ahora nuevos informes que amplían las noticias
completas suministradas sobre el crimen de Molles -departamento de Durazno- en
que fue víctima según sabemos el estanciero señor Aguerre, su hijo y un cuñado.
Malceñido, los hermanos Silva y sus compañeros asaltantes preparaban el crimen
desde hacía tiempo y habían hecho varias infructuosas tentativas, volviéndose
sospechosos entre muchos vecinos.
Hace poco tiempo desaparecieron del campo anexo a la casa de
negocio del señor Nazabal cinco vaquillonas. El encargado del establecimiento,
señor Santos Vidaur, dio cuenta del hecho al comisario de la sección hoy
destituido y alejado en casa de los padres de los Silva, cómplices en el asalto
a lo de Aguerre señalando a Malceñido y sus compinches como autores del robo.
El comisario inició sus trabajos y varios días después las
vaquillonas aparecieron nuevamente en el campo sin que se haya sabido hasta
ahora, quien las devolvió en forma tan original.
Pocos días después de estos hechos el señor Vidaur envió dos
de los peones del establecimiento a componer un aislamiento a alguna distancia
de la casa.
Malceñido vio esos hombres alejarse de la casa y creyendo
que el señor Vidaur estaba solo, llegó hasta el almacén al oscurecer, notándose
a poca distancia de la casa la presencia de otros individuos.
El señor Vidaur que ya estaba sobre aviso reunió al personal
de la casa y cerrándola tan pronto se alejó Malceñido, que en su vista no bebió
ni una copa de caña ni hizo gasto alguno, armó a todos los peones y dependientes
y pasó la noche en vela preparado para defenderse.
Felizmente como Malceñido, vio que en la casa había gente
bastante como para rechazar un asalto, éste no se llevó a efecto.
Probablemente ante ese fracaso los asesinos dirigieron su
vista a la estancia de Aguerre, generalmente descuidada. Era voz corriente en
la localidad que Aguerre tenía en su casa varias cantidades de dinero
enterradas hecho que se comprobó después del crimen, pues el herido antes de
morir hizo desenterrar 5300 pesos que tenía ocultos en un paraje que ni su
propia esposa conocía y tras esa presa fueron los asesinos.
Se ha comprobado que Malceñido y sus compañeros acechaban la
estancia de Aguerre desde hace varios días, estudiando los medios de realizar
sus proyectos con éxito, observado las salidas del personal y las horas en que
la familia quedaba sola en la casa, de suyo poco segura.
El mismo Malceñido pasó toda la tarde anterior a la del
crimen en casa de Aguerre, a pretexto de comprar 400 ovejas, pero se comprende
el verdadero objeto de su visita era asegurar el golpe proyectado, y tomar sus
últimos datos para que no fallaran sus planes.
A todo estos datos son recién conocidos por diversas
referencias insospechables y si los servirán para arrojar luz sobre eso
ruidosos sucesos que ha conmovido a la campaña.
Malceñido verdadero instigador y jefe de los asesinos, sigue
negando su participación en el hecho, pero son tales y de tal valor las pruebas
acumuladas contra él, que no escapará como pretende a la acción de la justicia.
El vecindario de los Molles aterrorizado aún por el bárbaro
crimen ha dirigido comunicaciones a varias personas a fin de que influyan n los
jueces para el pronto castigo de los criminales, así como para que la ejecución
de los que se condenen a muerte se efectuó en el lugar del suceso y no en los
patios de la Penitenciaría.









