viernes, 24 de octubre de 2014

El crimen de Molles

El crimen de Molles

El Día
21 de Abril de 1902

Se tiene ahora nuevos informes que amplían las noticias completas suministradas sobre el crimen de Molles -departamento de Durazno- en que fue víctima según sabemos el estanciero señor Aguerre, su hijo y un cuñado. Malceñido, los hermanos Silva y sus compañeros asaltantes preparaban el crimen desde hacía tiempo y habían hecho varias infructuosas tentativas, volviéndose sospechosos entre muchos vecinos.

Hace poco tiempo desaparecieron del campo anexo a la casa de negocio del señor Nazabal cinco vaquillonas. El encargado del establecimiento, señor Santos Vidaur, dio cuenta del hecho al comisario de la sección hoy destituido y alejado en casa de los padres de los Silva, cómplices en el asalto a lo de Aguerre señalando a Malceñido y sus compinches como autores del robo.

El comisario inició sus trabajos y varios días después las vaquillonas aparecieron nuevamente en el campo sin que se haya sabido hasta ahora, quien las devolvió en forma tan original.

Pocos días después de estos hechos el señor Vidaur envió dos de los peones del establecimiento a componer un aislamiento a alguna distancia de la casa.

Malceñido vio esos hombres alejarse de la casa y creyendo que el señor Vidaur estaba solo, llegó hasta el almacén al oscurecer, notándose a poca distancia de la casa la presencia de otros individuos.

El señor Vidaur que ya estaba sobre aviso reunió al personal de la casa y cerrándola tan pronto se alejó Malceñido, que en su vista no bebió ni una copa de caña ni hizo gasto alguno, armó a todos los peones y dependientes y pasó la noche en vela preparado para defenderse.

Felizmente como Malceñido, vio que en la casa había gente bastante como para rechazar un asalto, éste no se llevó a efecto.

Probablemente ante ese fracaso los asesinos dirigieron su vista a la estancia de Aguerre, generalmente descuidada. Era voz corriente en la localidad que Aguerre tenía en su casa varias cantidades de dinero enterradas hecho que se comprobó después del crimen, pues el herido antes de morir hizo desenterrar 5300 pesos que tenía ocultos en un paraje que ni su propia esposa conocía y tras esa presa fueron los asesinos.

Se ha comprobado que Malceñido y sus compañeros acechaban la estancia de Aguerre desde hace varios días, estudiando los medios de realizar sus proyectos con éxito, observado las salidas del personal y las horas en que la familia quedaba sola en la casa, de suyo poco segura.

El mismo Malceñido pasó toda la tarde anterior a la del crimen en casa de Aguerre, a pretexto de comprar 400 ovejas, pero se comprende el verdadero objeto de su visita era asegurar el golpe proyectado, y tomar sus últimos datos para que no fallaran sus planes.

A todo estos datos son recién conocidos por diversas referencias insospechables y si los servirán para arrojar luz sobre eso ruidosos sucesos que ha conmovido a la campaña.

Malceñido verdadero instigador y jefe de los asesinos, sigue negando su participación en el hecho, pero son tales y de tal valor las pruebas acumuladas contra él, que no escapará como pretende a la acción de la justicia.

El vecindario de los Molles aterrorizado aún por el bárbaro crimen ha dirigido comunicaciones a varias personas a fin de que influyan n los jueces para el pronto castigo de los criminales, así como para que la ejecución de los que se condenen a muerte se efectuó en el lugar del suceso y no en los patios de la Penitenciaría.


lunes, 20 de octubre de 2014

Causa de Manuel Requeira

Causa de Manuel Requeira

El Día.
4 de Marzo de 1902.
Por una pedrada
Ayer a las 8 ½ a. m. se vió en juicio público la causa seguida a Manuel Requeira, heridor de José Carduje. Es Requeira un muchacho de aspecto simpático, más bien alto que bajo, delgado, rubio, al cual apunta recién un pequeño bozo. Tiene, según su declaración, diez y ocho años de edad, pero según nos lo garantió su tío, un excelente sujeto que Duránte largo tiempo ha sido cocinero en casa del señor José Pedro Ramírez, apenas si alcanza a diez y siete. Ergo solo tenía diez y seis cuando cometió su delito, delito que dicho sea entre paréntesis, no es de los más graves, ya que en él, como en otros muchos, es dado acusar en primer término a la casualidad y a la mala suerte.


La cosa ocurrió así: Jugaban Manuel Requiero y varios amigos una partida de dados en el almacén de Juan Carduje, español, soltero, treinta y cuatro años, Piedras 368, cuando este notó que le faltaban algunos tejos, amén de una canaleta de metal que parece desempeñar en esa especie de sport una importantísimo. Aquí las imputaciones, y la réplica del caso. Luego, como no aparecieran los tejos ni la canaleta, apareció la policía sin requisición de parte y detuvo a los presentes autores del escamoteó. Pero, como faltaran pruebas, hubo de devolverles la libertad en el acto, aunque con especial recomendaciones de “que no lo volvieran a hacer otra vez”. Mal aprovechó Requeira, sin embargo, los policiales consejos.


Cinco minutos después de haberlos recibido había regresado al almacén de Carduje y según su declaración permuto con este algunos insultos previos. Enseguida, ciego de cólera, corrió a la calle, tomó una piedra y la arrojó a su contrario con tan buena puntería y tan mala suerte que el hombre la recibió de lleno en la frente y bañado en sangre cayó al suelo sin sentido. Media hora más tarde era reducido nuevamente a prisión y se le remitía desde la comisaría seccional 12ª a  la casa central de policía con un parte tajante, donde se decía que su aprehensión no se había realizado sin resistencia de su parte, que en la comisaría “falto al respecto al  recinto”, “felicitándose por haber salido con su gusto y de haber satisfecho su venganza” y finalmente se hacía notar que el delincuente, más conocido por su apodo de  “el cantinfiero”, que por su nombre y apellido, había tenido varias entradas por distintas causas.

Entretanto, Caraduje había sido llevado al Hospital donde José Puppo, que practicó la primera cura, dio fe de una herida contusa de 4 centímetros de longitud en la región frontal, que interesaba amen del cuero cabelludo en todo su espesor, la lámina externa del hueso. El carácter de la herida era grave. Salvo complicaciones, podía curar en 15 días inhabilitando al paciente durante 10 días para el trabajo. Desgraciadamente, las complicaciones sobrevinieron. Cuando el doctor Vargas, defensor del reo, pidió su libertad fundado en el carácter relativamente leve de la herida circunstancia que excluía también la intervención de la acción pública ordenó el juez, como es de práctica, que se empleara el primer informe médico. Y el segundo informe fue deplorable para Requeira. Al día siguiente de ser herido, Carduje hubo de sufrir la trepanotomía y para su restablecimiento completo se requerían, ahora según el doctor Groleio, de tres a cuatro semanas.

Con todo: el señor Vargas insistió en pedir la libertad de su defendido bajo fianza. En su escrito que fue desechada se hacía notar que Caraduje había tratado a Requeira de ladrón por tres veces consecutivas, que este último, al atacar al primero es estado de ofuscación y arrebato, había obrado sin premeditación, como lo prueba el hecho de que no llevaba armas y que en el exceso de su enojo, le tiró con la primera piedra que encontró a mano. En cambio el fiscal del crimen, H. Rerl, pedía para el heridor dos años de penitenciaria.

El veredicto del jurado no es favorable al reo. En él se establece aunque el encausado no ha justificado su buena conducta, a pesar de que por ella abonan tres vecinos, los señores José Insúa, Ramón Guardiola y Martidiano Guañolera, quienes conocen a Requiera por un mozo trabajador y de buenas costumbres. Uno de los jurados, el señor Julio  Chucarro, firmo discorde.



sábado, 18 de octubre de 2014

Novio que mata a su novia

Novio que mata a su novia

El Día
16 de Febrero de 1902

Anoche a las 11 y media, en la calle Monte Caseros, se desarrolló un bárbaro hecho sangriento que ha impresionado sobremanera a todo el vecindario. En la casa referida se efectuaba una tertulia familiar, a la cual asistía una regular concurrencia, entre la cual se encontraba la joven Venera Pérez, prometida de Antonio Duarte y Trus.


Este había prohibido terminantemente a su novia que asistiese a la fiesta, pero Venera, no oyó aquellas prohibiciones y fue a él con ánimo de pasar algunos ratos alegres entre sus relaciones.


Su novio, un celoso sabedor de que su prometida estaba en el baile en brazos de otro hombre, resolvió presentarse en el lugar de aquella alegre reunión familiar. Así lo hizo, penetrando en la pieza donde se efectuaba el baile, armado de un cuchillo, atropellando a todo el mundo hasta encontrar a Venera y sin decirle palabra alguna le acometió, infiriéndole seis mortales puñaladas, que le produjeron la muerte.


El alboroto que se produjo después, fue tremendo. Los gritos, los desmayos hacían causa común, haciéndose imposible restablecer el orden.

La autoridad policial no tardó en acudir reduciendo a prisión al criminal y tomando todas aquellas medidas que el caso requería.

Al lugar del suceso concurrieron el Jefe Político coronel Bazzano, el juez de instrucción doctor Teófilo D. Piñeyro, su actuario señor Arturo Barriere, el inspector de policía de la 2ª zona coronel Herrera.

El juez doctor Piñeyro inició inmediatamente el sumario, ordenando el traslado del criminal a la Jefatura donde se encuentra incomunicado.


Mañana a las 9 a. m. en el  Cementerio Central le será practicada la auptosia al cadáver de la joven Venera Pérez por los médicos forenses Ferrer y Felippeno.


Datos posteriores hacen saber que el criminal aprovechó el momento en que no había hombres en la casa, para cometer el crimen.

El número de puñaladas que recibió la víctima son siete, seis en el costado izquierdo y la otra en el vientre, muriendo inmediatamente.


La casa del crimen: una finca antigua, mezcla de quinta y jardín en el período de decadencia. La casa abrigada por un espeso parral.

-Ah señor, quien había de pensarlo... En esta casa donde no se ha bailado nunca, nunca, pero nunca, venir a suceder esa gran desgracia. Y esa infeliz muchacha que por primera vez llegaba aquí... No en balde mi marido no quería saber de fiesta: parece que tenía un presentimiento.

El baile lo había organizado una sociedad de doce muchachos entre los que se cuenta sus hijos y Venera fue llevada por su amiga íntima Angelina. Duarte no había sido invitado, sin embargo, en cuanto empezó a sonar la música apareció, recostándose contra el marco de la puerta, mirando para adentro con aire amenazador. Los muchachos que le conocían las intenciones salieron varias veces a pedir que se fuera.

Pero no hubo forma. Cuando lo apuraron mucho, rogó que lo dejaran tranquilo, dando su palabra de no faltar a nadie el respecto. Así pasaron unas dos horas. De repente, cuando nadie pensaban en él, aprovechando un momento en que se había dejando de bailar y la sala estaba sin hombres, se precipitó sobre Venera y la costó a puñaladas, en medio del espanto de las muchachas.

El presidente de los organizadores: ellos se habían resistido a que Duarte entrase a la sala, lo habían hecho por que les constaba que se había estado jactando de que esa noche iba a matar a su novia y a la madre de la misma.

Hasta era público y notorio que para consumar su obra había mandado afilar una pequeña daga con mango de plata y doble filo. La causa eran los celos y la resistencia que según él la familia de la novia ponía a sus amores. Si Duarte pudo cometer con facilidad y hasta impunemente el crimen, fue porque ellos se descuidaron de la casa: era justamente cuando había ido al almacén de la esquina a juntar coraje para dar el golpe.

Una relación de unos diez meses. Duarte iba una 3 o 4 veces por día a la casa de Venera, sin contar las visitas oficiales que eran los jueves y los domingos, por la noche. Según su amiga Angelita.

El hermano de Venera, estaba dispuesto a comprarle los muebles -conocido corredor Pérez.

Angelita “malos consejos”, según Duarte.

Cuando Duarte fue conducido a la comisaría de la 6ª, reemitido por la 15ª permaneció largo rato en un mutismo. Al ser interrogado por el Dr. Piñeyro y su actuario Barriere.

-Soy culpable, sí señor, confieso mi falta; he muerto a la mujer que más quería.

-¿Por qué la mató entonces?

-Tenía celos, señor, unos celos, unos celos terribles, ella era ingrata era ingrata...


Sobre niños martirizados

Sobre niños martirizados

El Día
19 de Enero de 1902

Transcribimos ayer una denuncia de El Nacional según la cual en un tambo de la calle Salto Nº 121, se martirizaban bárbaramente varias criaturas.

Para aclarar los hechos, uno de nuestros repórters se dirigió a la casa denunciada. Se encontró con un matrimonio gallego con media docena de muchachos.

Marido y mujer conocían la denuncia de que habían sido objeto y la comentaban con la mayor tranquilidad. Todo según ellos, eran chismes de vecinos a los que no se les fiaba leche... Hubiera bastado aflojar un poco la mano para transformarse ante la opinión del barrio en padres modelos. Nuestro repórter, no contento con los informes directos averiguó en el vecindario y sacó en consecuencia que la denuncia era infundada.

Era indudable que los señores tamberos tenían la mano pesada para castigar a sus hijos y que no tenían reparo en repartir ante las narices del público sus moquetes o sus rebencazos, pero era indudable también que no habían hecho méritos bastantes para que se les diera el título de martirizadores.

Los muchachos estaban demasiado gordos y contentos para el papel de víctimas. Por otra parte, es evidente que la mayor parte del día quedan a cargo exclusivo de la madre –porque el padre es cochero del tranvía Oriental- y una madre no puede tener entrañas para martirizar a sus hijos, según la expresión de la propia acusada.

El Fiscal de lo Civil L. Romeu Burgues, que está encargado de la defensoría general de menores, apenas se enteró de la denuncia visitó el tambo de la calle Salto. Una vez allí conversó con los acusados, interrogó detenidamente a los menores, y los hizo desnudarse para ver si presentaban vestigios de malos tratamientos.

El resultado fue enteramente satisfactorio. Los menores no solo negaron rotundamente los supuestos martirios, sino que se manifestaron muy poco dispuestos a separarse de su madre. Además no presentaban la menor cicatriz en parte alguna del cuerpo, lo que era un signo bastante elocuente.

El Fiscal de lo Civil converso también con algunos vecinos respetables del barrio.

De una prolija investigación el doctor Romeu Burgues llegó a la consecuencia de que era evidente que los acusados reprendían o si se quiere castigaban con cierto rigor y sobre todo con demasiada publicidad a sus hijos, pero que esos castigos nunca pudieron castigarse de martirios y mucho menos dar lugar a la intervención de la justicia.


viernes, 10 de octubre de 2014

El trágico suceso de anoche

El trAgico suceso de anoche

(Uxoricidio y homicidio)
El Día
12 de Enero de 1902.
Una fonda de ínfima categoría situada en la calle Colón Nº 40 fue anoche, poco después de las 8, teatro de una verdadera tragedia, de la que resultaron victimas dos inocentes, uno de los cuales, Molinari, merecía otra recompensa, pues, como se verá en el curso de esta narración su intervención en los asuntos de una familia desgraciada no pudo ser más oportuna ni más simpática. He aquí todos los detalles del hecho, que ha conmovido hondamente al vecindario.
Antecedentes
En el vapor  “Venus” llegó ayer, procedente de Buenos Aires, un matrimonio español y sus tres hijos menores, de los cuales el primogénito a penas cuenta seis años de edad. Santos Álvarez, que así se llama el marido, venia en busca de trabajo y con la esperanza de mejorar de fortuna, como quiera que su permanencia en el país vecino sólo le había servido para hacérsele aborrecible la existencia tras una lucha terrible por el pan de cada día.

Al desembarcar Álvarez dejó a su esposa, Mercedes Prieto, en el muelle de la Aduana, acompañada de las tres criaturas, que manifestaban profundo abatimiento físico como si se les hostigara el hambre, y después de un momento de vacilación, se marchó a escape, no sin antes decir a Mercedes en voz alta y alterada, mientras gesticulaba como un demente, que volvería pronto y traería recursos para los suyos.

Dos almas buenas
Los detalles precedentes, reveladores de la angustiosa situación de aquella familia, no pasaron desapercibidos a dos peones de Aduana, José De Luchi y José Molinari, quienes al observar que Mercedes Prieto quedaba en el muelle, se le aproximaron interrogándole respecto a su permanencia allí y aconsejándole que, si carecían de conocimientos en el país, se trasladara a una fonda, a lo menos para proporciona algunos alimentos y algún descanso a las pobres criaturas.
Mercedes Prieto respondió sollozando que no tenía recursos metálicos, que se hallaban en la mayor miseria y todas sus esperanzas se cifraban en las gestiones que en ese momento realizaba su esposo para obtener ocupación.
Mediaciones del cónsul español
Tan tristes revelaciones movieron a compasión a De Luchi y Molinari, que resolvieron hacer algo a favor de aquella pobre gente, principiando por dirigirse el consulado español y exponer al cónsul la desgracia que agobiaban a Álvarez y su familia, impetrando para ellos algún socorro. El cónsul encontró perfectamente atendible la petición de los peones, a quienes agradeció su piadosa mediación, rogándole que sin pérdida de tiempo se trasladaran al muelle e indicaran a la señora de Álvarez que tomara alojamiento inmediato en una fonda, lo que así se hizo, dándoseles, en la que mencionamos al comienzo, una habitación pequeña, situada a la izquierda del zaguán.

Cuando De Luchi y Molinari, llegaron al muelle siendo portadores de la generosa resolución del cónsul, Álvarez, que habíase incorporado a los suyos, recibió a aquellos con visibles manifestaciones de recelo, que quizás la desgracia hablale aleccionado de tal suerte que confiaba poco en las obras de misericordia, con ese pesimismo fatal de los que han sido duramente castigados por la suerte.

Por eso, sin rehusarse a aceptar el ofrecimiento de los peones, marchó a la fonda sombrío y taciturno.
La colecta
Molinari y De Luchi, queriendo completar su buena acción dejaron a la familia Álvarez en la fonda y se dirigieron nuevamente al muelle, donde promovieron una suscripción a favor de aquella, que en breve alcanzó a la suma de 10 pesos con 40 centésimos. Entonces pensaron en ir sin demora a hacer entrega a Álvarez del dinero recolectado.
El favorecido se hallaba en el zaguán con su esposa, que recibió con lágrimas de agradecimiento el óbolo generoso de los peones, dirigiéndose a su habitación con el objeto de guardar el dinero. Tras ella y bruscamente haciendo ademanes extraños y barbatando frases incoherentes, marchó Álvarez, de quien supusieron los peones que la alegría le trastornaba.
Ya iban a retirarse De Luchi y Molinari, cuando súbditamente se detuvieron al sentir tres detonaciones de arma de fuego que partían de la habitación que ocupaba la familia Álvarez y a poco y cuando iban a enterarse de lo que ocurría dentro de la pieza, que se hallaban a oscuras, vieron a Álvarez parado en la puerta, esgrimiendo un revólver, que disparó sobre los peones, alcanzando el proyectil a herir a Molinari en el pulmón izquierdo.
Intervención de la policía
Al observar De Luchi que su compañero estaba herido, se lanzó a la calle demandando auxilio, tardando poco en concurrir varios agentes de la 1ª y momento después el comisario de la Sota, y el segundo adjunto señor Martínez, y el oficial inspector, señor Montestruo.
Se pensó ante todo en atender a Molinari, la primera víctima con quien se tropezó, y luego se procedió al arrestó de Álvarez, que siempre profiriendo palabras sin significado, entregó el revólver, no osando oponer la menor resistencia.
Después el comisario de la Sota penetró en la habitación de los esposos Álvarez, donde fue espectador de un cuadro emocionante. Merecedes Prieto yacía en la mitad de la pieza lanzando ayes de dolor, rodeado su cuerpo casi inanimado por las tres criaturas cuyo lloro desesperado, inconsolable partía el alma.
Presentaba Mercedes tres heridas de bala; dos en el costado izquierdo a la altura del pulmón, y otra en el costado derecho. Las dos primeras son de carácter grave.
Llenadas las primeras diligencias, Mercedes Prieto y José Molinari fueron conducidos al Hospital de Caridad, donde les atendió el doctor Puppo y el practicante Martínez, después de lo cual, y efectuado el reconocimiento de práctica por el médico forense doctor Ferrer, Molinari fue trasladado a su domicilio. Su estado no es grave.
Hospital de Caridad actual Hospital Maciel

El Juez de Instrucción, doctor Mendoza y Durán, que intervino en el hecho, inició anoche mismo el sumario que corresponde, procediendo a interrogar a Álvarez, que revela claramente tener alteradas las facultades mentales, siendo de suponer que en un arrebato de demencia fue que llevó a cabo su obra criminal.

El referido magistrado dispuso que la policía se hiciera cargo momentáneamente de las tres criaturas, totalmente desamparadas, hasta tanto  no se gestione su ingreso en el Asilo de Huérfanos.
Álvarez está en Jefatura, rigurosamente incomunicado.


lunes, 6 de octubre de 2014

Peripecias de un rapto

Peripecias de un rapto

El Día
12 de Noviembre de 1901

Josefa Babastro es una muchacha aparadora, no mal parecida, morena, de grandes ojos oscuros, que a fuerza de ir de casa al taller y del taller a su casa; calle Paysandú Nº [...] había hecho varias conquistas. Entre ellas, se distinguía por su tenacidad, su consecuencia y su adoración  a la joven, raras virtudes éstas en los enamorados, un mozo del gremio, zapatero de fino, que des de luego reclamó la atención de Josefa, a quien no disgustaba quizás eso de casarse con un hombre tímido, promesa segura de una paz paradisíaca en lo futuro.

Por eso el zapatero de fino fue aceptado oficialmente como novio de la muchacha, y cuando ya se realizaban preparativos para la boda se atravesó entre los amantes un jovencito llamado F. R., que se ingenió de tal suerte, que desbarató el casorio, desbancó al cuasi marido y se hizo admitir en el carácter de reemplazante oficial del émulo de San Crispín.
A poco  a los padres de Josefa antójeseles que su hija nada había ganado con el cambio y entonces pensaron en restablecer las cosas de manera que F. R. fuera a su vez sustituido por el zapatero, y dicho y hecho; pero a la joven aparadora no le hizo gracia la evolución hacia la timidez, y aunque resignada  en apariencia, juró allá en sus interioridades guardar la mayor fidelidad al mocito rubio, con quien principio a cartearse no sin dificultades, pues los viejos no confiaban gran cosa en la santa resignación de la muchacha.
El carteo continuó a pesar de todo y merced a él se convino entre F. R. Y Josefa nada menos que un rapto, que se efectuó el miércoles último, a altas horas de la noche, con todos los pormenores del caso, sin faltar el carruaje prevención, los jeremiadas de la muchacha y el último adiós al hogar paterno entre sollozos sofocados por mil caricias del raptor.
Cuando los papás de Josefa notaron su ausencia, al día siguiente, se presentaron en una de las comisarías seccionales narrando lo ocurrido y pidiendo la restitución de la joven; pero allí se les notificó que debían recurrir al Fiscal de Menores, lo que hicieron, y entonces el doctor Martínez dictó auto de prisión contra la enamorada pareja, que fue sorprendida en un nido de la calle Brecha.
A Josefa se le condujo a la comisaría de la segunda, donde le esperaban un sermón de sus padres y las recriminaciones de su antiguo novio, el generoso zapatero, que mostrando en la ocasión un corazón más grande que un edificio de tres piso, no sólo acabó por perdonar a la muchacha, sino que actualmente se da prisa en terminar las diligencias matrimoniales.
No sea cosa que aparezca un segundo raptor.


viernes, 3 de octubre de 2014

Infanticidio en San José

Infanticidio en San JoSE

El Día
Miércoles, 4 de Setiembre de 1901
Fundada en 1869
Antesdeayer fue avisada la policía de San José que en el aljibe de la casa que pertenece a la Sociedad Italiana habiendo sido hallado un feto del sexo masculino, envuelto en una bolsa.
Inmediatamente de conocerse la denuncia concurrieron al lugar del suceso el comisario, señor Agustín Álvarez, el juez letrado y su actuario, y el médico forense, doctor Galmés.
Se procedió a levantar el acta respectiva.
Resulta que, habiéndose notado mal olor en el agua, hacía algunos días, se había ordenado el agotamiento del aljibe, y un muchacho que bajó ayer al aljibe para recoger las impurezas y basuras del fondo, tocó algo extraño que le llamó la atención y sacándolo a la superficie se encontró con el cadáver de un recién nacido.
El médico de policía practicó la autopsia, de la que resulta que la criatura había nacido muerta y que debe haber sido arrojada al aljibe hace quince días, por lo menos, dado su estado de descomposición.
El juez practica las averiguaciones del caso.


miércoles, 1 de octubre de 2014

El hombre de la muela

El hombre de la muela
El Día.
31 de Mayo de 1901

Su captura en el Sauce
¿Jefe de gavilla?
Una pesquisa hábil
Los detalles

Hará cosa de un mes, dimos noticias de un hecho original ocurrido en la Unión y agregamos que los comisarios de la 14ª estaban empeñados en aclararlo debidamente. Se trataba de una denuncia formulada por don Benigno Gómez, socio de una carnicería situada en la calle 18 de Julio entre Agricultura y Larravide, quien manifestó que habiendo sentido extraños rumores en el fondo del establecimiento, a altas horas de la noche, fue a enterarse de lo que pasaba, tropezando con un sujeto que había penetrado a la casa por la calle Asilo. Gómez interrogó por tres veces consecutivas al nocturno y misterioso visitante y como no obtuviera respuesta, le descerrajó un balazo.

El desconocido desapareció y Gómez regreso a su habitación, convencido de que había puesto en fuga a un ladrón.

Al día siguiente al pasar al patio, observo que había manchas de sangre y una muela dejada como recuerdo por el intruso, circunstancia que decidió a Gómez a dar cuenta a la autoridad policial de lo acaecido, a fin de poder salvar su responsabilidad ya que no cabía duda de que el ladrón iba herido.

Los comisarios Biscayard y Platero se propusieron dar con el paradero del herido.
El segundo, que ha demostrado más de una vez sus condiciones de pesquisando hábil e infatigable, tomó a su cargo la tarea y tras una serie de indagaciones bien encaminadas logró dar con el rastro del extraño personaje, que había sentado sus reales en el Sauce (Departamento de Canelones).
Platero se dirigió allí y procedió a su arresto, conduciéndole a la capital. El nocturno merodeador se llama Fernando Calvo, oriental, de 29 años y su prisión ha originado otra pesquisa cuyos resultados serían el descubrimiento de una gavillita de ladrones, capitaneados por Calvo.
Se han realizado ya algunas prisiones; pero, como los comisarios de la Unión guardan al respecto la mayor reserva, no queremos interrumpir sus trabajos, consignando detalles indiscretos.
Calvo permanece en la comisaría, rigurosamente incomunicado.


El comisario Platero continúa practicando indagaciones a fin de saber si Fernando Calvo, el hombre de la muela es en realidad el jefe de una gavilla de ladrones que había sentado sus reales en la Unión.
Platero trabajo sin descanso durante 20 días.
Desde anoche (2 de julio) están incomunicados Fernando Calvo (el hombre de la muela), y sus cómplices Sandalio Carvajal, Ignacio Abelardi, Santiago Caciara y Manuel Firpo.
Carvajal y Firpo eran dependientes de la carnicería de los señores Rodríguez y Gómez, fueron los que facilitaron la entrada de Calvo, por su parte Caciara y Abelardi oficiaron de campana, una verdadera sociedad, fundada con el honesto fin de desvalijar al prójimo.