viernes, 24 de octubre de 2014

El crimen de Molles

El crimen de Molles

El Día
21 de Abril de 1902

Se tiene ahora nuevos informes que amplían las noticias completas suministradas sobre el crimen de Molles -departamento de Durazno- en que fue víctima según sabemos el estanciero señor Aguerre, su hijo y un cuñado. Malceñido, los hermanos Silva y sus compañeros asaltantes preparaban el crimen desde hacía tiempo y habían hecho varias infructuosas tentativas, volviéndose sospechosos entre muchos vecinos.

Hace poco tiempo desaparecieron del campo anexo a la casa de negocio del señor Nazabal cinco vaquillonas. El encargado del establecimiento, señor Santos Vidaur, dio cuenta del hecho al comisario de la sección hoy destituido y alejado en casa de los padres de los Silva, cómplices en el asalto a lo de Aguerre señalando a Malceñido y sus compinches como autores del robo.

El comisario inició sus trabajos y varios días después las vaquillonas aparecieron nuevamente en el campo sin que se haya sabido hasta ahora, quien las devolvió en forma tan original.

Pocos días después de estos hechos el señor Vidaur envió dos de los peones del establecimiento a componer un aislamiento a alguna distancia de la casa.

Malceñido vio esos hombres alejarse de la casa y creyendo que el señor Vidaur estaba solo, llegó hasta el almacén al oscurecer, notándose a poca distancia de la casa la presencia de otros individuos.

El señor Vidaur que ya estaba sobre aviso reunió al personal de la casa y cerrándola tan pronto se alejó Malceñido, que en su vista no bebió ni una copa de caña ni hizo gasto alguno, armó a todos los peones y dependientes y pasó la noche en vela preparado para defenderse.

Felizmente como Malceñido, vio que en la casa había gente bastante como para rechazar un asalto, éste no se llevó a efecto.

Probablemente ante ese fracaso los asesinos dirigieron su vista a la estancia de Aguerre, generalmente descuidada. Era voz corriente en la localidad que Aguerre tenía en su casa varias cantidades de dinero enterradas hecho que se comprobó después del crimen, pues el herido antes de morir hizo desenterrar 5300 pesos que tenía ocultos en un paraje que ni su propia esposa conocía y tras esa presa fueron los asesinos.

Se ha comprobado que Malceñido y sus compañeros acechaban la estancia de Aguerre desde hace varios días, estudiando los medios de realizar sus proyectos con éxito, observado las salidas del personal y las horas en que la familia quedaba sola en la casa, de suyo poco segura.

El mismo Malceñido pasó toda la tarde anterior a la del crimen en casa de Aguerre, a pretexto de comprar 400 ovejas, pero se comprende el verdadero objeto de su visita era asegurar el golpe proyectado, y tomar sus últimos datos para que no fallaran sus planes.

A todo estos datos son recién conocidos por diversas referencias insospechables y si los servirán para arrojar luz sobre eso ruidosos sucesos que ha conmovido a la campaña.

Malceñido verdadero instigador y jefe de los asesinos, sigue negando su participación en el hecho, pero son tales y de tal valor las pruebas acumuladas contra él, que no escapará como pretende a la acción de la justicia.

El vecindario de los Molles aterrorizado aún por el bárbaro crimen ha dirigido comunicaciones a varias personas a fin de que influyan n los jueces para el pronto castigo de los criminales, así como para que la ejecución de los que se condenen a muerte se efectuó en el lugar del suceso y no en los patios de la Penitenciaría.


1 comentario:

  1. Mi abuela paterna, Felipa Aguerre, tenía en ese abril de 1902, 15 años, y según lo que ella contó siempre, huyó con una bolsita de libras esterlinas, y estuvo escondida cerca, en un arroyo, durante dos días y dos noches, hasta que pasó un doctor que ella conocía y la recogió

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