sábado, 18 de octubre de 2014

Novio que mata a su novia

Novio que mata a su novia

El Día
16 de Febrero de 1902

Anoche a las 11 y media, en la calle Monte Caseros, se desarrolló un bárbaro hecho sangriento que ha impresionado sobremanera a todo el vecindario. En la casa referida se efectuaba una tertulia familiar, a la cual asistía una regular concurrencia, entre la cual se encontraba la joven Venera Pérez, prometida de Antonio Duarte y Trus.


Este había prohibido terminantemente a su novia que asistiese a la fiesta, pero Venera, no oyó aquellas prohibiciones y fue a él con ánimo de pasar algunos ratos alegres entre sus relaciones.


Su novio, un celoso sabedor de que su prometida estaba en el baile en brazos de otro hombre, resolvió presentarse en el lugar de aquella alegre reunión familiar. Así lo hizo, penetrando en la pieza donde se efectuaba el baile, armado de un cuchillo, atropellando a todo el mundo hasta encontrar a Venera y sin decirle palabra alguna le acometió, infiriéndole seis mortales puñaladas, que le produjeron la muerte.


El alboroto que se produjo después, fue tremendo. Los gritos, los desmayos hacían causa común, haciéndose imposible restablecer el orden.

La autoridad policial no tardó en acudir reduciendo a prisión al criminal y tomando todas aquellas medidas que el caso requería.

Al lugar del suceso concurrieron el Jefe Político coronel Bazzano, el juez de instrucción doctor Teófilo D. Piñeyro, su actuario señor Arturo Barriere, el inspector de policía de la 2ª zona coronel Herrera.

El juez doctor Piñeyro inició inmediatamente el sumario, ordenando el traslado del criminal a la Jefatura donde se encuentra incomunicado.


Mañana a las 9 a. m. en el  Cementerio Central le será practicada la auptosia al cadáver de la joven Venera Pérez por los médicos forenses Ferrer y Felippeno.


Datos posteriores hacen saber que el criminal aprovechó el momento en que no había hombres en la casa, para cometer el crimen.

El número de puñaladas que recibió la víctima son siete, seis en el costado izquierdo y la otra en el vientre, muriendo inmediatamente.


La casa del crimen: una finca antigua, mezcla de quinta y jardín en el período de decadencia. La casa abrigada por un espeso parral.

-Ah señor, quien había de pensarlo... En esta casa donde no se ha bailado nunca, nunca, pero nunca, venir a suceder esa gran desgracia. Y esa infeliz muchacha que por primera vez llegaba aquí... No en balde mi marido no quería saber de fiesta: parece que tenía un presentimiento.

El baile lo había organizado una sociedad de doce muchachos entre los que se cuenta sus hijos y Venera fue llevada por su amiga íntima Angelina. Duarte no había sido invitado, sin embargo, en cuanto empezó a sonar la música apareció, recostándose contra el marco de la puerta, mirando para adentro con aire amenazador. Los muchachos que le conocían las intenciones salieron varias veces a pedir que se fuera.

Pero no hubo forma. Cuando lo apuraron mucho, rogó que lo dejaran tranquilo, dando su palabra de no faltar a nadie el respecto. Así pasaron unas dos horas. De repente, cuando nadie pensaban en él, aprovechando un momento en que se había dejando de bailar y la sala estaba sin hombres, se precipitó sobre Venera y la costó a puñaladas, en medio del espanto de las muchachas.

El presidente de los organizadores: ellos se habían resistido a que Duarte entrase a la sala, lo habían hecho por que les constaba que se había estado jactando de que esa noche iba a matar a su novia y a la madre de la misma.

Hasta era público y notorio que para consumar su obra había mandado afilar una pequeña daga con mango de plata y doble filo. La causa eran los celos y la resistencia que según él la familia de la novia ponía a sus amores. Si Duarte pudo cometer con facilidad y hasta impunemente el crimen, fue porque ellos se descuidaron de la casa: era justamente cuando había ido al almacén de la esquina a juntar coraje para dar el golpe.

Una relación de unos diez meses. Duarte iba una 3 o 4 veces por día a la casa de Venera, sin contar las visitas oficiales que eran los jueves y los domingos, por la noche. Según su amiga Angelita.

El hermano de Venera, estaba dispuesto a comprarle los muebles -conocido corredor Pérez.

Angelita “malos consejos”, según Duarte.

Cuando Duarte fue conducido a la comisaría de la 6ª, reemitido por la 15ª permaneció largo rato en un mutismo. Al ser interrogado por el Dr. Piñeyro y su actuario Barriere.

-Soy culpable, sí señor, confieso mi falta; he muerto a la mujer que más quería.

-¿Por qué la mató entonces?

-Tenía celos, señor, unos celos, unos celos terribles, ella era ingrata era ingrata...


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